En los momentos que pienso que voy a morir me pregunto que pasaría si hubiera estado durmiendo en este mismo momento, o charlando con mis padres, ¿tendría la misma sensación? Yo todavía no me enamoré, todavía no me quiero ir, entiendanme por favor.
Los dolores cada ves son más fuertes, pensé que habían terminado pero parece que no terminan más. Me mareo, siento miedo, me paro trato de estabilizarme. Me siento cómodo. Mi corazón se relaja, veo que todo está bien. Pero derrepente de pasar a estar parado estaba inclinado llendo casi hacia el piso y me recobro de inmediato, cuando logro entender que me había pasado me pregunto ¿cómo puede ser que casi me caigo si yo estaba parado bien firme? ¿cómo no me pude dar cuenta? Ahí noté que mi mente había dejado de funcionar por un leve momento y mi cuerpo dejó de recibir órdenes, por lo tanto comenzaba a caer hasta que me reincorporé cuando volvió todo a la normalidad.
Los dolores no cesan, pongo mi mano derecha en mi corazón, como siempre lo he hecho. Las pulsaciones me resultan extrañas, siento que la sangre que pasa por mis venas enloquece y me quema todo el cuerpo produciendome un miedo incomparable con otras ocaciones. Todo cesa, miro un punto fijo y no le saco la vista de encima. El clavo en la pared que observo desaparece de mi vista y veo que nuevamente estaba cayendo, lo busco y no le saco la vista de encima. Quiero saber si estoy mareado. No lo estoy.
El pecho comienza a apretarme, cada ves más fuerte, tozo una ves, y comienzo a preocuparme de si ya me llegó la hora y supongo que de ahora en más no podré respirar, y me asusto. Comienzo a ahogarme, y cada ves me mareo más y más.
Me levanto, tomo un respiro grande, inalo, exalo. Como nuevo. Voy a mi cuarto, me siento en mi cama. ¿Todo ha terminado?
Todo terminó, sé que la pasé mal pero no recuerdo que carajo le sucedió a mi cuerpo. Pero me quedo de que mi cuerpo responde mejor que antes, sin saber bien que me había ocurrido.
Me pregunto, ¿antes debía sentirme así?, perdón, ¿antes me sentía mejor que ahora? No lo sé, no recuerdo el “antes” de mi cuerpo. Pero estoy seguro de que es mucho mejor que el “hoy”. Quiero que esto termine, depresiones, que vuelvan las ganas, y no pido que vuelvan las ganas de vivir porque nunca se fueron, me refiero a que vuelvan las ganas de hacer algo, nada en especial, solo las ganas aunque sea de saber apreciar, disfrutar, poder compartir. Estoy seco, no hayo en mi sentimientos, veo a las personas todas iguales por momentos, solo sé que tanto las quiero o que tanto las odio con tan solo mirarlas fijo a sus ojos. La forma de mirar una persona dice todo. “Te odio”, “te amo”, “te extraño”, “volvé”, “eso no”, “soltalo”, “ni se te ocurra”, “que pelotudo”.
Que pelotudo, así me siento yo. ¿Qué mierda hago escribiendo esto en ves de estar durmiendo? Son las 05:47 de la mañana, en horas tengo facultad y todavía no he dormido. Iré a buscar algunos brownies y volveré.
He vuelto, por lo que veo salí aproximadamente hace 25 minutos. No entiendo por que tarde tanto tiempo si la cocina está 3 puertas mas allá sin contar dos pasillos. Los brownies estaban en la heladera, era solo cuestión de abrir, sacar, cerrar. Nuevamente siento un calor en la nuca, que baja y luego se expande como una bomba expansiva en todo mi cuerpo. Se me duerme la cara, se me acorta la vista, pierdo totalmente toda fuerza de todo músculo. Han pasado ya unos minutos y esta maldición no se me va, haré el esfuerzo de levantarme. Pongo la mano en el corazón. No lo siento, me desespero y comienzo a moverme para intentar “rehabilitarlo”. Desaparece todo de la nada. Insisto en que soy un pelotudo, si mi corazón se hubiera parado no hubiera podido ser capaz de mover un solo músculo de mi cuerpo, ya que necesitan ayuda de él.
Se me cansaron los brazos y la vista. Sin contar las muñecas y los dedos. Dejo de escribir y me retiro, pensando en que mañana, cuando despierte, lo postearé.
Parece estúpido, pero dudo en si algún día despertaré y cuando digo “nos vemos”, o “hasta mañana”, miento, no espero ver a esa persona mañana porque siempre estoy casi seguro de que no habrá un mañana para mí. Es triste sentir esto. Siento lástima de mi mismo, pero es lo que me pasa.
Ya es hora de terminar con este texto, me animo y dejo de escribir en este momento.